3Cosas Strike Report

London Anti-Fascists members have been involved in building solidarity with outsourced cleaning, catering, and security workers at the University of London, who struck for two days on 27 and 28 November. A mainly migrant workforce,the outsourced workers face anti-migrant racism and bigotry as well as exploitation by their bosses.

LAF believes that migrant workers’ struggles, and the building of workers’ organisations that mobilise both migrant and British-born workers, are essential to building bonds of anti-racist solidarity and confronting racism within the working class and society as a whole. This report was written by LAF members involved in the strike.

Outsourced cleaning, catering, and security workers at the University of London struck for two days on 27 and 28 November. The workers have been running a “Tres Cosas” (“Three Things” in Spanish) campaign for equal sick pay, holidays, and pension rights with directly-employed staff. As well as the “Tres Cosas”, the strike also demanded the protection of jobs at the Garden Halls, which are currently due to close, the updating of London weighting for University of London employees (which currently remains at 1992 levels), and recognition of their union, the Independent Workers’ Union of Great Britain (IWGB).

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IWGB activists also mentioned that the university fails to provide a stable space for their English classes. Unison is the only union officially recognised by the university bosses and Balfour Beatty Workplace (BBW), which employs many of the outsourced staff, despite having far fewer members after outsourced workers left en masse to join IWGB.

At the end of the second day of the strike, BBW agreed to implement sick pay and holiday terms for outsourced staff that brings them to near-equivalence with directly-employed workers.The IWGB promises further action until all demands are met.

The strike follows the Tres Cosas campaign’s “summer of action”, organised with the support of students and Latin American community organisations, which saw repeated protests at the university’s Senate House building where many of the workers work. A two-day strike was the next step for the workers in their fight for better working conditions and, as they say, to be treated as human beings.

The IWGB University of London branch was set up earlier this year after workers left Unison in disgust after branch and regional bureaucrats repeatedly blocked outsourced workers’ attempts to have their say in the direction of their Unison branch and make it more responsive to the needs of outsourced staff. An election for the branch committee which a slate of outsourced workers and their supporters stood in and almost certainly won was cancelled by Unison’s London region, and when outsourced workers protested at Unison HQ, the police were called. Workers decided to join the IWGB, which also had successful campaigns for cleaners’ rights at Barbican and Canary Wharf.

The absence of support from Unison at Senate House was highlighted by the solidarity shown by activists from other unions, including PCS, RMT, students’ unions, GMB Brighton bin workers, and by independent activists. The IWGB’s militant actions are an example for the whole working class, now threatened more than ever.

Outsourced workers at the University of London are predominantly Latin American migrants, who form part of London’s “invisible” workforce of workers with precarious immigration statuses who work early in the morning or late at night, out of sight of other workers, often working two or three jobs a day.

Many Latin American migrants have other issues apart from exploitative bosses, like health problems associated to cleaning work, precarious housing (when several family members share one room), and being unable to access English lessons to have better opportunities (such as promotions at work as well as being able to apply for jobs they are qualified for in their native country).

For obvious linguistic reasons, Spain has traditionally been the destination of choice for Latin American migrants, but due to the recession effecting Spain, Latin American immigration to the UK has increased in recent years..

Thanks to the work of union activists as well as Latin American community organisations such as CLAUK (the Coalition of Latin Americans in the UK), things are slowly changing, but there is a lot yet to do.

Spanish translation

Miembros del grupo Antifascistas de Londres (LAF) se han unido a las muestras de solidaridad con los trabajadores tercerizados en los sectores de limpieza, cátering y seguridad en la Universidad de Londres, que fueron al paro durante dos jornadas, el 27 y el 28 de noviembre. Los empleados tercerizados, mayoritariamente inmigrantes, son víctimas del racismo anti-immigración además de la explotación de los jefes.

LAF cree que la lucha de los trabajadores inmigrantes y la creación de organizaciones de trabajadores que movilizan tanto a trabajadores inmigrantes como a los nacidos en Gran Bretaña, son esenciales para crear lazos de solidaridad anti-racista y para luchar contra el racismo en la clase obrera y la sociedad en general. Miembros de LAF que participaron en la huelga han escrito lo siguiente.

Los empleados tercerizados de la Universidad de Londres en los sectores de limpieza, cátering y seguridad fueron al paro durante dos jornadas, el 27 y el 28 de noviembre. Los trabajadores han estado reivindicando la campaña para las Tres Cosas: pago por enfermedad, vacaciones y derecho a pensión al igual que los empleados directos de la universidad. Además de las Tres Cosas, la huelga también pedía la protección de los puestos de trabajo en Garden Halls, las residencias de estudiantes que van a cerrar, la actualización del subsidio por el coste de vida en Londres para los empleados directos (ya que se encuentra al mismo nivel que en 1992), y el reconocimiento de su sindicato, IWGB (Sindicato de Trabajadores Independientes de Gran Bretaña).

Miembros del IWGB también mencionaron que la universidad no les proporciona un espacio estable para sus clases de inglés. Unison es el único sindicato reconocido por los jefes de la universidad y de Balfour Beatty Workplace (BBW), los que emplean a los trabajadores tercerizados, a pesar de tener menos miembros ya que muchos dejaron de golpe para unirse al IWGB.

Al final del segundo día de huelga, BBW se comprometió a implementar el pago por enfermedad y un sistema de vacaciones que deja a los trabajadores tercerizados a un nivel similar a los empleados directos. El IWGB promete tomar más medidas hasta que todo lo que piden sea implementado.

La huelga vino después del “verano en acción” de la campaña por las Tres Cosas, que se organizó con el apoyo de estudiantes y las organizaciones latinoamericanas. Convocaron varias concentraciones en el edificio universitario Senate House (la casa del senado), donde trabajan muchos de los empleados mercerizados. Una huelga de dos días era el siguiente paso para los trabajadores en su lucha por mejores condiciones laborales y, cómo dicen ellos mismos, para que sean tratados como seres humanos.

El IWGB en la Universidad de Londres fue creado este mismo año, cuando los trabajadores dejaron Unison, disgustados tras las medidas tomadas repetidamente tanto por el grupo local como el regional para acallar la voz de los trabajadores tercerizados en la dirección a emprender por el sindicato local para adaptarse mejor a las necesidades de estos miembros. Los trabajadores tercerizados se presentaron a las elecciones este año, que probablemente ganaron, y Unison regional las canceló; después cuando decidieron ir a manifestarse a la central de Unison, llamaron a la policía. Entonces los trabajadores decidieron unirse al sindicato IWGB, el cual ha tenido éxito en campañas para los trabajadores de la limpieza en Barbican y Canary Wharf.

El apoyo de Unison en Senate House brilló por su ausencia, mientras las muestras de solidaridad llegaron de parte de miembros de otros sindicatos, como PCS, RMT, asociaciones de estudiantes, basureros de GMB Brighton, y otros activistas independientes. Las acciones militantes del IWGB son un ejemplo para toda la clase obrera en general, ahora más amenazada que nunca.

La mayoría de trabajadores tercerizados en la Universidad de Londres son inmigrantes latinoamericanos, que forman parte de los empleados “invisibles” de Londres en estado de precariedad que trabajan a primera hora de la mañana o tarde de noche, muchas veces con dos o tres trabajos al día.

Muchos inmigrantes latinoamericanos tienen otros problemas aparte de la explotación laboral, como problemas de salud asociados al sector de la limpieza, vivienda precaria (cuando varios miembros de una misma familia comparten una habitación) y no poder acceder a clases de inglés para mejorar sus oportunidades (como ascensos en el trabajo o poder solicitar empleos cuando tienen los títulos de su país).

Por razones del idioma, España era el país de elección para muchos inmigrantes latinoamericanos, pero a causa de la crisis en España, la inmigración al Reino Unido se ha incrementado en los últimos años.

Gracias a las iniciativas de los empleados sindicalizados y de las organizaciones latinoamericanas, como CLAUK (Coalición de Latinoamericanos en el Reino Unido), las cosas están cambiando poco a poco, pero aún queda mucho por hacer.

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